sábado, julio 24, 2021
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Bullying en una sociedad …

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Llevo tiempo dándole vueltas a esta mente que está continua­mente recopilando información en el que no sabes si estamos en un mundo real o surrealista total.

Año y pico soportando las desgracias de un bicho que “alguien” des­pertó y que ha conseguido terminar con gran número de la población mundial. El Covid19.

No se ha tratado de tratar a ricos de una manera y a pobres de otra. Aquí no ha exis­tido diferencia. Bueno, quizás en la forma de morir entre sábanas de seda o cartones.

Pero bueno, hoy hay una razón por la que siempre he estado luchando contra otro tipo de pandemias que están dentro de las mentes dañinas, ruines y miserables. Hablamos del bullying, ese que pensamos que ha tenido como centro de diana a niñas y niños de­pendiendo de su perfil: gordos, flacos, altos, bajos, situaciones adversas de diagnósticos con nombre, del que ustedes mismos pueden hacer balance.

El BUllying empieza en las casas, que nadie diga que es en los colegios porque ese sería el segun­do paso. Continúa por institutos y termina con represalias en las calles.

A quienes no saben como proteger a sus hijos e hijas del Bullying hay que hacerles ver que hay sali­das, pero esas salidas comienzan desde ya. Es decir, no mantenerles en un estado de estrés en el que el bloqueo mental puede llevarlos al precipicio. Sí, no exagero, al suicidio. Porque la mente, ni tan siquiera los adultos, podemos controlarla en infinidad de ocasiones. Pero hay soluciones, y eso conlleva cambios si eso hace que ellos puedan verse rodeados de personas que no les miran diferentes por ser de una u otra condición.

Todo esto está pasando, y ello hace que yo me moje y diga como os puede extrañar que menores que vienen a nado en busca de una vida mejor sean insultados y además se digan auténticas barbaridades sobre ellos.

Esas son las consecuencias de esta so­ciedad enferma en la que se ha olvidado que los pederastas, violadores, asesinos, … están aquí, no hace falta que se señale hacia afuera. Miremos lo que tenemos dentro.

Hagamos entender a nuestros hijos que somos su soporte, y que si está pasando algo, lo digan y no tengan miedo, porque el miedo siempre ha sido y es el mejor aliado de per­sonajes que ni sienten ni padecen.

No es tirar la toalla y buscar otros sitios, al contrario, es no tirarla y buscar el lugar indicado.

Hagamos que temas como el suicidio en adolescentes o jóvenes sean visibles, porque si eso ocurre y así está pasando, es la propia sociedad quien los envía al vacío.

No, no hace falta mirar fuera, cuando esto está pasando en este país en el que gritar “yo soy español, español” tiene ese ADN.

OPINIÓN
ANA VEGA

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