sábado, julio 24, 2021
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Patricia Pérez: “En el sector del agua no hay muchas mujeres y eso debe cambiar”

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¿Cuál es la historia del Canal de Araya?

El Canal de Araya se constituyó el 11 de febrero de 1928, nació para la construcción de un acueducto o canal de riego, que partía de la co­munidad de agua los Huecos, fue una comunidad que en su momento dio una gran cantidad de agua y se hizo con el fin de trasvasar esa agua hasta La Cuesta, además que reco­giera el agua que se encontraba a su paso de otras galerías.

¿En estos momentos de que volúmenes estamos hablando? ¿Qué datos precisos tiene?

En la actualidad, el Canal de Araya, que nace Ladera Sur del Valle de Güímar, recoge aguas de 21 comunidades, entre galerías y pozos. Aproximadamente al día transporta unas 31.325 pipas día, 15.036 metros cúbicos de agua, un volumen mensual de 971.094,73 pipas, 466.125,47 metros cúbicos; de esa parte llegan al municipio de Santa Cruz, repartidos entre Ba­rranco Grande entorno al 37,7 % de agua.

Este canal es uno de los más importantes, es fundamental tanto para la ciudad como para las grandes empresas, ¿es así?

Sí, además de transportar aguas de Santa Cruz también cedemos agua al municipio de Güimar, Arafo, Candelaria, que lo gestiona Aqualia, también suministramos al ayuntamiento del Rosario llegando hasta los depósitos de Teidagua en La Laguna.

En el Plan Hidrológico de Te­nerife, documento III “Documento para la Gestión y Gobernanza”, anejo 5 “Red Básica de Transpor­te de Agua”, el Canal de Araya se encuentra catalogado como “Red Básica de Transporte de agua, con­ductos principales para uso general, que abastece a Santa Cruz de Tene­rife”, por lo tanto debe cumplir los principios generales de las normas reguladoras de la gestión de la red básica general que establece el PHI de Tenerife.

¿Cuál es el crecimiento que ha tenido y espera tener el Canal de Araya?

El crecimiento que ha tenido el Canal de Araya ha sido, más que en tamaño, en proyectos de remo­delación y mantenimiento. Hemos ejecutado en estos últimos años más de 10 proyectos, en total una inversión de 842.700 euros, inde­pendientemente de las labores de mantenimiento y funcionamiento habitual del canal.

El canal de Araya tiene una importancia tremenda dentro del plan hidrológico, ¿por qué es tan importante dentro de este plan?

Porque está integrado en la Red Básica con uno de los conductos principales de uso general, ya que precisamente abastecemos a una parte de Santa Cruz.

Una parte importante de su labor son las inversiones en mejora, ¿se trabaja constante­mente de forma precisa para no dejar morir el canal?

Nosotros trabajamos con per­sonal adscrito al propio canal, los propios canaleros, labores de man­tenimiento, conservación y repara­ción. Tenemos en ese aspecto una ardua tarea.

Las nuevas tecnologías han llegado a todos los terrenos de la vida, ¿también se han inclui­do esas tecnologías adaptadas al Canal de Araya?

Pues sí, poco a poco hemos ido evolucionando. Comenzamos en el año 2012 a incorporar lo que es el telecontrol. De las 21 entradas de agua que tenemos en la actualidad, hay 20 tele controladas, y también tenemos telecontrolados 10 servi­cios de reparto. Además, contamos con los llamados canaleros automá­ticos, que son las electroválvulas y programamos nosotros mismos desde la oficina para que abran las puertas de reparto que tenemos ins­taladas en los depósitos de Tabaiba y de Arafo.

“En la actualidad, el Canal de Araya, que nace Ladera Sur del Valle de Güímar, recoge aguas de 21 comunidades, entre galerías y pozos”

Este sector es uno de los grandes desconocidos de las islas, a pesar de que el agua forma parte de nuestra vida diaria, es fundamental, ¿por qué cree usted que se da este desconocimiento del agua a pesar de que vivimos en islas?

Yo creo que es como una espe­cie de tradición, hasta que empecé a trabajar aquí reconozco que lo desconocía realmente. Las galerías de aguas son comunidades integra­das por partícipes que han aunado un esfuerzo para sacar esa agua, y tiene una particularidad importantí­sima en Canarias, ya que tenemos una idiosincrasia que no debemos perder.

Hay un desconocimiento bas­tante grande y yo, sinceramente, intento transmitírselo a mis hijos y cercanos ya que tiene mucha importancia. Además, en el sector del agua no hay muchas mujeres y eso debe cambiar; yo he aprendi­do desde abajo todos los términos y conceptos, empecé entrando a pozos y galerías para hacerme una idea de donde iba a trabajar, me he ido ganando el respeto y mi puesto porque las mujeres no estamos in­tegradas en este mundo.

¿Mantiene una buena rela­ción con los proveedores?

Sí, mantengo una buena rela­ción y además intento hacerla di­recta con todos y cada uno de ellos, de hecho tenemos una pequeña oficina en Arafo y tratamos direc­tamente con ellos, suele ser gente mayor, con otra forma de pensar y trabajar, hemos ido modernizando al paso que nos permiten.

Las empresas se encargan de cuidar el Canal de Araya, así como la parte pública, ¿es importante que el ciudada­no tome conciencia también y ponga su parte dentro de mudo del agua?

Yo diría que bastante, somos víctima de numerosos actos van­dálicos, la mayor parte de nuestros trabajos se van a las zonas urba­nas, nos pasamos el día recogien­do basura, nos han roto lozas con piedras, es horrible. Nos hemos tenido que dedicar a poner muchí­sima cartelería.

Se ha cogido el hábito de coger el canal como sendero, algo peligrosísimo ya que no está pre­parado para que la gente transite por encima. Las zonas más com­plicadas las hemos ido cerrando y colocando bastante cartelería. Lo hemos denunciado en nume­rosas ocasiones con policía, ayun­tamiento y Consejo Insular de Aguas, esa es nuestra guerra.

¿Cuáles son los proyectos que tiene el Canal de Araya y objetivos para este raro 2021?

Estamos ultimando los trámi­tes para comenzar un proyecto que tenemos retrasado desde el 2019, el cual nos subvencionaron algo, es un proyecto de entorno a unos 103.000 euros y nos dieron un 27 %. Es un proyecto consistente en una reparación para un tramo del canal situado en Barranco Hondo que hay que sustituir por tuberías de fundición, necesitamos un heli­cóptero para trasladar el material.

Otro proyecto es el sifón de la Fajana, situado en Güimar, un sifón que tiene pequeñas grietas, estoy esperando a que me terminen el proyecto los ingenieros, presen­taré solicitud para subvención el año que viene pero si puedo lo em­pezaremos un poco antes para que no se deteriore más.

Con respecto a este año de pandemia que hemos y segui­mos pasando, ¿cómo ha sido el comportamiento de los tra­bajadores?

Quiero hacer una mención es­pecial para ellos y darles mi más sincero agradecimiento.

En tiempos de pandemia y sobre todo al inicio de la declara­ción del Estado de Alarma por la crisis sanitaria. Tanto al personal administrativo por el esfuerzo rea­lizado para poder seguir haciendo los repartos de las aguas y tareas esenciales, algunos de forma tele­mática desde sus hogares con las dificultades que con lleva, por no tener los medios adecuados y otros desplazándose a nuestras oficinas.

Y a los canaleros especialmen­te, que siempre estuvieron traba­jando con gran predisposición desde los momentos iniciales y más complicados de la pandemia, para repartir las aguas, sin faltar ni un día a su cita, para que las empre­sas y particulares receptoras de las mismas, no les fuera interrumpido el servicio y sin ningún tipo de pro­tección, ni mascarillas, ni geles.

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