martes, agosto 9, 2022
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Amnesia Estival

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¡Con la administración nos hemos topado!

Durante el confinamiento, cuando los ciudadanos pasamos tanto tiempo en casa que, por lo general, usábamos solo para dormir, nos dimos cuenta que nuestros hogares eran precarios, no teníamos ni siquiera una silla adecuada donde sentarnos y pasar ocho horas teletrabajando, lo mismo pasaba con nuestra conectividad, iluminación o incluso la temperatura al no disponer de climatización.

 Finalizado esa etapa, la gente empezó a demandar servicios para mejorar las cuestiones relatadas anteriormente y habilitar zonas de las viviendas para adecuarlas al teletrabajo ya que sabíamos que esa situación había llegado para quedarse. Una de las cuestiones negativas que el trabajar en casa había traído, era el que nuestra factura de la luz y de la telefonía se estaba encareciendo considerablemente, por lo que pronto, al amparo de los nuevos marcos regulatorios y de la disponibilidad de subvenciones para ello, en nuestras cabezas empezó a fraguarse el instalar autoconsumo, ya esa idea la valorábamos desde hacia tiempo, de una forma u otra, la conciencia medioambiental empezaba a estar más presente.

De pronto, como algo inusual y sin precedentes para las empresas que nos dedicamos profesionalmente a ello, empezamos a recibir tal demanda de estudios para ofertas de autoconsumo, que tuvimos que dar “una vuelta de tuerca” a nuestras organizaciones incorporando medidas para dar respuesta a dicha demanda (recursos humanos y técnicos). Nos dimos cuenta que el denominador común de la demanda de nuestros clientes es el tan conocido “llave en mano”.

El que te adjudiquen o no una obra depende en gran medida de si además de realizar el trabajo, le resuelves la gestión administrativa: permisos municipales, bonificación del IBI, certificación ante industria, compensación de excedentes ante la distribuidora etc. La realidad es que cada día firmamos más acuerdos para prestar nuestros servicios, mas si cabe con el encarecimiento de nuestra factura de la luz, pero el punto desagradable y desesperante, está siendo el tratar con una administración que bloquea y paraliza nuestra actividad.

 Queremos y debemos trabajar siguiendo los pasos establecidos, cumpliendo las leyes, pero su lenta respuesta para seguir avanzando nos avoca a trabajar solo un par de meses al año, ya que los ayuntamientos no contestan en menos de tres meses a nuestra solicitud de comunicación previa, la consejería no inscribe en el registro una instalación en menos de tres meses, ayuntamientos adheridos al pacto de los alcaldes no recogen aún en su ordenanza la bonificación en el IBI, El Consorcio de Tributos o el departamento de recaudación de impuestos municipales, no aplica la bonificación correspondiente en tiempo y forma, las subvenciones, una vez aprobadas, aceptadas y justificadas tardan más de 9 meses en ser efectivas.

 La realidad es que tenemos una administración colapsada a todos los niveles sin que sus responsables políticos vean la realidad, queremos crear empleo, queremos fomentar la economía local, nuestros servicios también son producto de km 0. Ahora mismo el caos es tal que los fondos “Next Generatión” que nos venden “a bombo y platillo” serán devueltos en un alto porcentaje por la ineficacia de las administraciones responsables en su gestión, por ello, ruego encarecidamente a los responsables políticos de cada área implicada, bajen pongan los pies en el suelo para resolver los problemas que tienen, tanto de recursos humanos como de implicación del funcionariado en este asunto

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