domingo, enero 29, 2023
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Esta es la década de la toma de decisiones: Canarias perderá su ‘eterna primavera’

Abel López, profesor de Geografía Física de la ULL, afirma que “debemos abordar el cambio climático con la misma urgencia que hicimos en la COVID”

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, más conocida como COP 27, que se celebró en Sharm el Sheikh (Egipto), volvió a poner sobre la mesa el dramático futuro que espera a la humanidad si no se toman medidas para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar el aumento de temperatura a 1,5ºC.

Canarias ha tenido un notable protagonismo al presentar el Gobierno regional los resultados del proyecto PIMA Adapta Costas ante la subida del nivel del mar, un documento que recoge las consecuencias en los entornos costeros de las islas en caso de no tomarse ninguna medida por parte de las instituciones y que destaca que se borrarán del mapa del 40% al 50% de las playas y zonas de baño del Archipiélago, que se tendrán que replantear infraestructuras básicas como aeropuertos, hospitales o carreteras o que el 10% de la población tendrá que ser reubicada. Además, las pérdidas económicas directas asociadas a las inundaciones costeras y los procesos erosivos pueden alcanzar un 11% del PIB actual para el año 2100.

Abel López Díez, profesor del área de Geografía Física y miembro de la Cátedra Reducción del Riesgo de Desastres y Ciudades Resilientes de la ULL, afirmó que “cada vez sabemos más cómo será el futuro climático de las Islas con estudios como PIMA y artículos científicos en los que tipificarmos lo que ocurrirá. Fundamentalmente, se habla del impacto sobre nuestro litoral, traducido por este incremento del nivel del mar que implicaría que el 40% de las playas estarían afectadas, pero también asociado a que tendremos temporales marinos más intensos y más peligrosos en zonas altamente vulnerables como la costa de Garachico, San Andrés o el Sur de Gran Canaria”.

Por tanto, según el experto, “necesitamos desarrollar acciones de adaptación” y precisamente una de las reflexiones en Egipto fue que “esa inversión en acción climática es mucho menor a las necesidades de adaptación tanto actuales como futuras que necesitarán los territorios más vulnerables como Canarias”. En ese sentido, insistió en que “necesitamos aumentar la financiación”. 

Pero además de los temporales marinos, Abel López relató los otros efectos del cambio climático como son los relacionados con nuestra cercanía al desierto del Sáhara, “con olas de calor cada vez más frecuentes, episodios de calima más intensos y un riesgo muy importante de incendios forestales que cada vez serán mayores y más peligrosos debido a las condiciones que serán más perjudiciales”.

Asimismo, la Cátedra Reducción del Riesgo de Desastres ha estudiado otras cuestiones inquietantes que se ciernen sobre Canarias. “Cada vez más los fenómenos de origen tropical se están acercando a Canarias, pues nuestras aguas se están calentando cada vez más, lo que está dando lugar a que seamos más atractivos repescto a esas trayectorias, como la pasada tormenta tropical Hermine o la recordada tormenta tropical Delta en noviembre de 2005”.

RÉGIMEN DE LLUVIAS

El experto de la ULL, que también participó en el equipo del VI Informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), reconoció que “la forma en la que llueve en Canarias está variando”. El régimen de precipitaciones de otoño e invierno “se está desplazando” y vemos “más días de lluvia en verano, lo que es un síntoma de la tropicalización del clima”, con las lluvias en meses donde “prácticamente nunca habíamos tenido registros”. De la misma forma, se observa cómo “hay un descenso en los totales pluviométricos anuales, está lloviendo menos, y lo que prevén los peores escenarios para 2100 es que la precipitación en Canarias se pueda ver reducida hasta un 40% más”, lo que es una cantidad muy significativa.

La falta de lluvias y la menor pluviometría “generará la desertificación y el aumento de la aridez de nuestro territorio”, que obligará a tomar “medidas de adaptación como la mayor desalinización de agua, así como un consumo más responsable”. En la agricultura “vamos a tener que desarrollar estrategias” ante el aumento de temperatura y descenso de las precipitaciones.

El cambio del régimen de alisios, así como la altura de mar de nubes “afectará a un ecosistema vulnerable como es el monte verde”, y el calentamiento en altura hará “desaparecer especies y matorrales de cumbre” en Las Cañadas. De la misma forma, “un elemento preocupante” es que cuando llueva “lo hará de forma más concentrada, es la torrencialización de las precipitaciones, con episodios de más intensidad y más concentrados”, lo que supondrá repetir riadas como las de marzo de 2002 o febrero de 2010 en Tenerife.

REQUIERE URGENCIA

El experto lamenta que la toma de decisiones continúa siendo lenta. Ante esta cuestión, afirma que “debemos abordar el cambio climático con la misma urgencia que hicimos en la pandemia de COVID”. “La toma de decisiones y la lentitud burocrática en el desarrollo y la implantación de medidas nos lleva a perder la batalla”. Por tanto, “hay una imperiosa necesidad de desarrollar con urgencia las políticas asociadas al cambio climático” y, como afirmó la COP 27 en sus conclusiones, “estamos en la década donde la toma de decisiones es más importante” y aspectos como “la prevención del cambio climático la estamos abordando” y seguiremos haciéndolo en los próximos años. “Si no invertimos ahora en acción climática, el futuro realmente va a ser bastante más problemático” y más en un territorio muy dependiente del sector turístico. Que “va a tener que reconvertir sus estrategias hacia esos nuevos escenarios”. “El clima canario está cambiado, hay que adaptarnos y requiere acciones en el presente, no esperar a 2050”.

El aumento de la temperatura llevará a Canarias a perder su eterna primavera. “El confort climático, que es el principal atractivo para el 90% de nuestros turistas, se verá perjudicado por el aumento de las temperaturas y especialmente las noches tropicales”, aquellas por encima de 20 o 25ºC. Por otro lado, las olas de calor harán que “los veranos sean peores y otros destinos pueden ser más atractivos”. Más aún si sumamos la contaminación del transporte aéreo, “donde muchos turistas prefieren destinos más próximos con una huella de carbono menor”. Si aparecen destinos cercanos más atractivos “puede cambiar el escenario que conocemos”. 

Asimismo, el aumento de las temperaturas afectará a la salud de los canarios, ya que asociado “tenemos la amenaza y riesgo oculto de las olas de calor, así como los incrementos de la mortalidad acusados que se están viendo”.

La Cátedra Reducción del Riesgo de Desastres y Ciudades Resilientes de la ULL trabaja “en los peores escenarios posibles” pero cree que “no llegaremos a esos tan catastróficos”. Los “impactos más reconocibles estarán en el litoral”, por eso “es importante hablar de prevención y de adaptación”. “Debemos estar ya pensando y configurando la ordenación del territorio, en el que debe estar incorporado el impacto del cambio climático. Ordenar sin tenerlo en cuenta es perder una oportunidad, hay que prever y prevenir pérdidas futuras, fundamentalmente el reubicar la población que se verá afectada por el impacto directo de los temporales marítimos”. Solo hay que recordar el mar entrando en Garachico, San Andrés o Mesa del Mar. “Imaginemos eso con un nivel más alto del mar. Es un elemento clave que se está obviando”, alertó Abel López.

Asimismo, “hay muchos espacios urbanos que actualmente presentan problemas con pocos litros de precipitación” y sería importante “poner más zonas de sombra y verdes” para mitigar el calor y que sean más confortables para los ciudadanos. “Hay muchas cuestiones por mejorar, sobre todo el ritmo de las administraciones”, incidió.

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