miércoles, febrero 8, 2023
.spot_img

También te puede interesar

La Cámara estima un crecimiento de la economía canaria en 2022 en el entorno del 6,5%

Hace dos años la economía mundial sufría un embate inimaginable por el impacto de una pandemia sanitaria que nos llevó a un confinamiento personal y económico con consecuencias que aún estamos acusando. Canarias, economía de servicios y muy dependiente de la conectividad, fue junto con Baleares la región española que mayor descenso experimentó en su economía tras vivir un cero turístico que se tradujo en una caída del PIB superior al 18% en el año 2020.

Hoy la pandemia, aun estando presente, ha ido perdiendo protagonismo directo, aunque indirectamente se sigue sintiendo por la dificultad de conseguir algunos productos debido a los cuellos que botella que generó el parón en seco de la oferta que no pudo responder, en muchos casos, a una demanda impulsiva, ansiosa de recuperar la normalidad perdida.

Los factores que propiciaron la mayor caída económica del país comenzaron a revertirse y a jugar a favor de la recuperación económica del archipiélago, creciendo por encima de la media nacional a partir del segundo trimestre de 2021. La recuperación de la conectividad, las ansias de volver a la normalidad, el ahorro embolsado de los turistas y de los hogares isleños por la pandemia, comenzaron a propiciar un círculo virtuoso de recuperación que se mantiene en el arranque de 2022 con cifras e indicadores de actividad y empleo que cada vez se acercan más a los del año 2019.

Sin embargo, y aun no habiendo recuperado lo perdido, la invasión de Ucrania por Rusia nos devuelve, a partir del mes de febrero, a una situación compleja e incierta que, por el momento, no está impactando significativamente en la actividad económica y el empleo de las islas, aunque si comienza a ralentizar el vigoroso ritmo de crecimiento iniciado hace unos meses con un avance trimestral de PIB durante del primer trimestre del año del 0,5% (en el trimestre anterior fue del 1,6%), exclusivamente achacable al crecimiento de los servicios (1,4%), ya que el resto de sectores experimentaron descensos del PIB respecto al cuarto trimestre de 2021: industria (-8%), agricultura (-4,9%) y construcción (-1,5%).

En su comparativa anual los resultados son muy positivos, doblando incluso el crecimiento medio del conjunto del país. Así la tasa de variación anual del PIB en el primer trimestre del año fue del 12,2% frente al avance del 6,4% nacional. La diferencia no solo viene dada por el comportamiento de ambas economías durante este periodo, sino por el efecto comparativo con el primer trimestre del año 2021, en el que la economía canaria tocaba suelo con casi un cero turístico pues tan solo entraron en la isla durante ese periodo un total de 389.890 turistas, entre nacionales y extranjeros, frente a los 3.207.660 turistas entrados entre los meses de enero y marzo de 2022 (2.817.770 más que en 2021, pero aún 876.640 turistas menos que los entrados durante el primer trimestre de 2019). Por su parte, la cifra de negocios del sector servicios experimenta un crecimiento anual en el primer trimestre del año del 45%, muy superior al nacional (21,7%).

Una recuperación de turistas que está detrás del crecimiento del consumo vía gasto turístico el cual registra un crecimiento anual del 992,4% respecto del primer trimestre de 2021 y que atendiendo al gasto medio diario por turista también crece un 13,7% anual, situándose en los 156€/persona/día a cierre del mes de marzo. Esta reactivación sumada al crecimiento del gasto de los residentes, alimentado por la mejora del empleo, es la que está tirando de la economía tal y como muestran las ventas del comercio al menor cuyo crecimiento interanual en el primer trimestre del año fue del 7,2%, el mayor del país; en las matriculaciones de turismos en Canarias con un total de 11.903 matriculaciones en el primer trimestre del año, 3.677 más que un año antes (44,7%) o en la compra venta de viviendas que con un total de 6.489 operaciones superan en un 41,2% las realizadas durante este mismo periodo en 2021, con cifras de operaciones en un trimestre no vistas desde el segundo trimestre de 2018.

Desde la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, su presidente Santiago Sesé considera que situación inflacionista se extenderá durante gran parte de 2022, afectando tanto a las propias empresas al encarecer sus costes de explotación como a los consumidores, mermando la capacidad de compra de las familias y trayendo consigo un descenso de la demanda. Por eso, desde la entidad cameral se aboga por un reparto de las pérdidas sobrevenidas por esta causa: “es necesario recuperar el consenso conseguido en la negociación de la reforma laboral y alcanzar un pacto de rentas en virtud del cual los incrementos salariales sean moderados, pero también se limiten los márgenes de beneficio de las empresas para evitar, conjuntamente, vernos en una situación donde se generen efectos de segunda ronda”, afirma Sesé.

Precisamente para sobrellevar los efectos de la inflación, que incide con especial dureza en un suministro tan necesario como la energía, desde la Cámara se insiste en la necesidad de actuar a través de diferentes vías: “es urgente adoptar medidas de lucha contra la pobreza que ayuden a paliar la pérdida de poder adquisitivo por parte de las familias, pero también mantener las ayudas a los sectores más castigados por el incremento del coste de la energía, o los combustibles, así como por la falta de suministros o materias primas”. En materia energética, Sesé también se ha pronunciado sobre el modelo hacia el que debe dirigirse el Archipiélago: “utilizando el gas como energía de transición, Canarias debe apostar por energías renovables como la solar o la eólica offshore, que no solo nos permitiría abaratar costes, sino también mejorar la solidez y competitividad de nuestra economía al no depender tanto del exterior”.

Por su parte, el director territorial de CaixaBank en Canarias, Juan Ramón Fuertes, ha incidido en la resiliencia de la economía durante el 1T de 2022 en un contexto adverso. Fuertes ha destacado que “pese a que el conflicto bélico en Ucrania y sus efectos sobre los precios de la energía y otras materias primas están frenando el ritmo de recuperación a corto plazo, la nueva fase en la que ha entrado la pandemia, la recuperación del turismo extranjero, la normalización de las tasas de ahorro y el despliegue de los programas NGEU servirán de empuje para la actividad económica en las islas”.

En el contexto actual de elevadas presiones inflacionistas, el indicador de salarios de CaixaBank Research destaca la tendencia progresiva de mejora en las nóminas de los trabajadores con un crecimiento interanual en Canarias del 2,1%, siendo la séptima comunidad autónoma con mayor avance. También prevé que el elevado ahorro acumulado por las familias durante la pandemia ayude a mitigar el impacto del repunte de la inflación.

Un crecimiento económico liderado por la recuperación de los servicios

Centrándonos en los datos de oferta se observa todos sectores de la economía han experimentado incrementos en su producción a lo largo del último año, empezando en intensidad por servicios (14,2%), seguido de agricultura (2,5%), industria (1,9%) y, finalmente, construcción (1,3%) con el crecimiento menos acusado.  La recuperación de la actividad también ha permitido reconstruir parte del tejido productivo perdido desde 2020. Canarias registraba en marzo un total de 60.081 empresas con trabajadores a su cargo, 2.630 más que hace un año (4%) y 3.560 más que en marzo 2020, aunque aún 2.166 por debajo de las que existían en marzo de 2019.

Fuertes también subrayó la buena evolución del consumo. Los datos referentes al gasto con tarjetas españolas muestran un crecimiento notable del 10% durante el 1T de 2022, con especial incidencia en el e-commerce, que experimentó una subida del 53%, “lo que demuestra un cambio de hábitos en los consumidores y la importancia de apostar por la omnicanalidad para incrementar las ventas de los negocios”.

Así, la recuperación de la demanda estaría detrás de este fuerte impulso en el crecimiento de los servicios y por consiguiente del conjunto de la economía, dado su peso sobre el total. Además, esta ha estado alimentada por el buen comportamiento del empleo que, a pesar de retroceder en el primer trimestre del año en comparación con el cuarto, consigue mejorar de forma considerable en el último año instalando la cifra total de ocupados según la última Encuesta de Población Activa (EPA) en los en 921.200, 121.100 trabajadores más que hace un año (15,1%) y el número de parados en los 234.600, 38.100 menos que los existentes en marzo de 2021. A pesar de este buen registro anual y tras un retroceso anual del 5,1% la tasa de paro se situó el 20,3%, la más elevada del conjunto de CCAA y tan solo por detrás de las registradas en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla superando en un 6,6% la tasa de paro nacional (13,7%). A pesar de estos bueno registros el número de ocupados aún se sitúa por debajo de los 930.200 que existían en marzo de 2020 y la tasa de paro supera en un 1,5% a la existente en esa misma fecha (18,8%).

Atendiendo a los datos del primer trimestre del año, los 201.753 parados registrados en las oficinas de empleo de Canarias al finalizar el mes de marzo suponen una caída de 78.897 sobre los de marzo del año 2021 (-28,1%), mientras que la media mensual de trabajadores afiliados a la Seguridad Social se situó en marzo en 833.823 personas, lo que supone un incremento de 61.948 afiliados en el Archipiélago respecto a marzo de 2021, que se cuantifica en una tasa anual del 8%. Añadiendo el comportamiento en el mes de abril se observa esta misma tendencia de avance al computar 65.941 afiliados más y 83.542 parados menos que en abril de 2021.

Las previsiones: una desaceleración que sigue superando la media nacional

Las perspectivas para los próximos meses no son malas, si se tiene en cuenta el incremento previsto en conectividad con el resto del territorio nacional o con nuestros principales países emisores de turistas, o el número de reservas que están registrando nuestros hoteles. Sin embargo, no cabe duda de que la subida de precios se está convirtiendo en un hándicap muy importante para la recuperación afectando negativamente a las decisiones de gasto de hogares y de empresas. La cuantificación de los efectos de la guerra sobre la actividad y sobre la inflación es muy incierta, siendo la principal fuente de incertidumbre la propia evolución del conflicto bélico en cuanto a intensidad y duración de este.

Así, los sectores más afectados por las alteraciones en las cadenas globales de suministro y el encarecimiento de numerosas materias primas, incluida la energía, son los que primero están acusando las dificultades para dar viabilidad a sus negocios. Un primer reflejo de ello se empieza a sentir en la confianza empresarial y concretamente sobre las perspectivas a corto plazo de los empresarios de la industria y la construcción cuyo Indicadores de Confianza experimentaron retrocesos del -2,8% y del -8,5% respectivamente. Además, la construcción se está viendo frenada por la menor disponibilidad de materiales y por la escasez de mano de obra para determinadas tareas.

Entre marzo de 2021 y marzo de 2022 la energía subió en las islas a una tasa del 58,9% y los transportes un 16%, derivado del crecimiento de los carburantes y combustibles 35,9%. Subidas que, aunque se han moderado en el mes de abril, seguirán condicionando nuestro devenir en los próximos meses ya que nuestra economía es particularmente sensible por su condición de región archipelágica y ultraperiférica. Una presión inflacionista que restará capacidad a nuestro nivel potencial de crecimiento ya que estas subidas han comenzado a transmitirse con cierta intensidad a los precios finales del conjunto de bienes y servicios que conforman la cesta de la compra, según se aprecia en la evolución de la inflación subyacente durante los últimos meses y, especialmente, durante el pasado mes de abril cuando alcanzaba un máximo histórico del 4,2%. Además, la demanda externa también pudiera verse resentida por esta misma presión inflacionista en los países emisores de turistas y por el crecimiento de los precios en toda la cadena de valor del producto turístico.

Por ello la previsión de la Cámara es de desaceleración en el ritmo de crecimiento de nuestra economía a partir de este segundo trimestre del año, pudiendo cerrar 2022 con un crecimiento del PIB en el entorno del 6,5%, con lo que se superaría en dos puntos las últimas previsiones de crecimiento para la economía española que en estos momentos los principales centros de análisis sitúan en el entorno del 4,5%.

- Publicidad - spot_img

Publicidad

Últimas noticias