lunes, noviembre 28, 2022
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La construcción abocada a paralizar su actividad

Oscar Izquierdo presidente de FEPECO, traslada la enorme preocupación y alarma de los empresarios del sector de la construcción, por la subida descomunal de los precios de las materias primas, el alza de la energía y el desabastecimiento de productos, que son imprescindibles para continuar con las obras.  Esta realidad puede provocar la paralización del sector de la construcción, que no lo consiguió ni la COVID-19.

 Hay un alto riesgo de insolvencias, por la imposibilidad de conseguir los suministros y también por los costes añadidos. Desde FEPECO, llevamos más de dos años, advirtiendo de la subida de los precios de las materias básicas para el proceso constructivo, así como, de las dificultades de acceso a algunas de ellas, que ahora se agrava por la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el genocidio que se está produciendo. Por eso, es imperioso, una revisión de los contratos en vigor de las obras públicas y poner, de nuevo, en el ordenamiento jurídico, el reequilibrio económico de los contratos, para casos de urgencia o situaciones de crisis. Pero hay que hacerlo ya, las empresas no pueden aguantar la lentitud en la toma de decisiones por parte del Gobierno, tanto central como autonómico. Hay que recordarles que, si el sector de la construcción se para, los demás no funcionan.

 Los responsables públicos tienen que espabilarse, porque el incesante y descontrolado incremento del precio de los materiales, está asfixiando al tejido empresarial de la construcción. Desde FEPECO, pedimos la inmediata adopción de medidas fiscales, administrativas, laborales, jurídicas, normativas y cualquiera otras, que sirvan para amortiguar el impacto negativo que se está produciendo. Miles de trabajadores en Canarias, pueden verse en las próximas semanas, en ERTE o directamente en el desempleo.

 El Real Decreto-Ley sobre revisión de precios que aprobó recientemente el gobierno central, claramente no sirve y ni da soluciones, porque no es aplicable a la mayoría de las empresas y tipos de obras. Además, sólo cubre aquellas obras que se hayan visto perjudicadas por incrementos en siderúrgicos, bituminosos, aluminio o cobre. Dejando fuera aquellas obras afectadas por la subida del hormigón, vidrio, PVC, energía o transportes.  Es una muestra del desconocimiento de la economía de mercado, su funcionamiento y las necesidades empresariales. Es decir, un ejemplo clarísimo, de la distancia entre lo que padecen los ciudadanos o empresarios y lo que disfrutan alegremente los políticos.

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