viernes, febrero 3, 2023
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La culpa es del contexto

El Informe de Coyuntura Económica de Canarias correspondiente al primer trimestre del año muestra una previsión de crecimiento de la economía canaria superior a la media del país, concretamente, la economía canaria crecerá este año un 6,3% (si no entra en el tablero de juego otra desgracia), frente al 4,3% de previsión de crecimiento de la economía española. Sin embargo, tal y como desprenden los datos, la recuperación se retrasa hasta 2023, en principio. Pese a los datos positivos que se extraen, ni Canarias ni España terminan de despegar, una acuciante bajada de la productividad y una presión fiscal prohibitiva para pequeños y medianos autónomos y empresarios someten a la economía canaria a un continuo letargo.

 Sin embargo, como de costumbre, la culpa es siempre de un agente externo. No cabe duda de que, durante dos años, la pandemia ha supuesto un frenazo para cualquier atisbo de crecimiento, la economía de guerra era casi una obligación. Pero luego llegó la crisis de los microchips, luego la guerra de Rusia y Ucrania y luego… Algo llegará. La culpa de que los sectores económicos estén estancados es del contexto. La culpa de que las familias y autónomos paguen facturas de luz desorbitadas, es del contexto.

La culpa de que se estanque la creación de empresas o de que una nueva compañía tarde dos meses en hacer el trámite de inscripción en el Registro Mercantil es del contexto. La culpa de que los trámites burocráticos para conseguir una licencia de obra sean eternos, es culpa del contexto. En definitiva, los gobiernos y las administraciones, no tienen responsabilidad en absolutamente nada de lo que ocurre, mucho menos pueden aplicar ninguna solución.

¿Realmente estamos los ciudadanos obligados a creer esto? ¿Realmente la culpa es siempre de otro? Cada cuatro años votamos a nuestros representantes, y los ciudadanos lo hacemos con la confianza de que aquellos que se creen cualificados para dirigir políticas y administraciones están preparados para las distintas “guerras” y para la creación de estrategias que apoyen el desarrollo socioeconómico de nuestro entorno. Entonces, ¿por qué en vez de señalar como culpables a los distintos acontecimientos que vivimos no se sientan y buscan soluciones? Una política fiscal expansiva supondría el inicio de la corrección, o al menos marcaría un cambio de rumbo, como mencionaba la patronal esta semana. Una agilización administrativa supondría que las licencias de obras se obtuvieran con más facilidad y las empresas podrían trabajar al instante.

Y así con todo. Sin ir más lejos, en Canarias presumimos de ser prácticamente un paraíso fiscal con un REF espectacular, una Zona Franca muy atractiva y una Zona ZEC que pone los dientes largos a cualquier empresario. Pues bien, grandes empresarios de la península ni siquiera saben de la existencia de esta Zona Especial Canaria. No se vende bien. No se publicita. Cualquier territorio que tuviera la suerte de tener esta ventaja competitiva lo gritaría a los cuatro vientos, pero nosotros seguimos creyéndonos pequeños. La implantación de grandes empresas en suelo canario traería consigo la creación de puestos de trabajo, muchos de ellos cualificados, que dotarían de mayor poder adquisitivo a aquellos que viven en las islas. Crecería el consumo, la recaudación y la inversión.

¿Por qué, entonces, no estamos vendiendo esto fuera de nuestro archipiélago? ¿Seguimos acomplejados? No tengo la respuesta o, tal vez, no quiero escucharla. Y, por supuesto, la culpa es del contexto.

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