lunes, noviembre 28, 2022
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La culpa no es del turismo

Creo que debemos haber perdido la cuenta de las veces que este verano algún tertuliano o columnista en prensa escrita se ha quejado directa o indirectamente, y a mi entender en muchos casos de forma desmesurada, del alza de los precios de los alojamientos y de los servicios turísticos en general, daba la impresión al escucharlos o leerlos de que apelando al volumen e importancia del sector en nuestro PIB, mucha culpa de la elevadísima inflación que padecemos actualmente estuviera creada por el alza de los precios aplicado por nuestras empresas, en concreto por las hoteleras, y como pienso que estas críticas no son justas me veo en la obligación de al menos el argumentar porque no somos culpables si no al revés, víctimas.

En primer lugar nos hemos encontrado de manera sobrevenida con unos precios desbocados de todos los consumibles que necesitamos para desarrollar nuestra actividad, y un botón de muestra sería el elevadísimo coste de la energía que casi ha triplicado su precio medio si comparamos con el verano de 2021. Pensemos en los procesos en los que la operativa del hotel necesita de algún suministro energético y ya solo con esto quedaríamos sin facturar beneficio alguno si no hubiéramos incrementado las tarifas de la oferta hotelera, ya que la maquinaria industrial que necesitamos para funcionar (maquinaria de cocina, bombas de calor, ascensores, baja tensión…etc) no se alimentan del aire si no más bien necesitan de altos niveles de combustibles como el gas para operar.

Al margen de los costes energéticos estaría también el de todo lo necesario para que el área de alimentos y bebidas satisfaga las necesidades de nuestros clientes, y es que el alza de precios de comida y bebida ha lastrado de manera sustancial la cuenta de resultados de los alojamientos turísticos este verano en

Canarias, con una subida media de entre un 9% y un 10% de todo lo relacionado con esta importante faceta de nuestro sector. Con estos dos puntos iniciales ya tendríamos aparentemente gran parte de la subida de precios justificada, pero no, hay más y los que nos dedicamos a esto lo sabemos muy bien ya que al ser Canarias un territorio insular, no queda otra que de- pender de forma intensiva del transporte aéreo y su alza de tarifas este verano ha superado el 15% versus el verano anterior, y aunque superficialmente muchos pensarán que al hotel no le afecta directamente al ser dos servicios separados esto no es así, y la respuesta está en el paquete turístico del touroperador ya que la subida que le ha aplicado la compañía aérea a este con un «o lo tomas o lo dejas» porque si no el avión no se levanta del suelo, se intenta repercutir ese coste superior de la compañía aérea al touroperador vía aumentar su margen de ganancia con el precio neto que el hotelero acaba dando al intermediario a cambio de traer clientes a su establecimiento alojativo y por ahí el hotel también pierde.

Costes operativos añadidos serían también los derivados de la ruptura en las cadenas de suministros a nivel global, y que ha afectado a semiconductores o a los chips que se integran en las llaves de apertura de puertas de los hoteles, y que ha hecho que la unidad suba hasta casi el doble de lo que costaba hace poco ya que aunque parezca algo menor es sólo una muestra más de que todo lo que se ha podido confabular para que la rentabilidad del sector disminuya lo ha hecho en forma de inflación, sumándose a dos años de pandemia y parón turístico que provocó que los precios rozaran un suelo que no ha quedado más remedio que abandonar para intentar que la quiebra y cierre generalizado de empresas no se convierta en la nota predominante.

Todo esto lleva de nuevo y una vez más a pedir rigor, datos y petición de opinión experta antes de emitir juicios sin analizar causas y efectos sobre lo que se está opinando, la economía en general es fácil de entender cuando se habla de dos variables o se explica la ley de la oferta y la demanda, pero se complica un poco cuando ya el entorno es de incertidumbre y muchos factores le afectan de manera negativa, por lo que no añadamos más malestar al que ya hay emitiendo juicios sin sustentarse estos en números ni conocimiento.

Seguro que no somos en nuestro sector un todo homogéneo de honradez y buena voluntad, pero si lo es la mayoría, y estoy seguro por ello de que no, la culpa no es del turismo.

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