miércoles, diciembre 7, 2022
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La demonización de la mujer por la baja natalidad

La baja natalidad es un problema, de eso a nadie le cabe duda. Y este es un problema al que nos enfrentamos desde hace tiempo, a pesar de que es ahora cuando comenzamos a echarnos las manos a la cabeza. No hay más prueba que ver cómo hay colegios que clausuran aulas de infantil por la sencilla razón de que no hay niños, no hay matrículas. Hace años nos preocupaba que no existiera plaza para nuestros hijos en el centro elegido, hoy clamamos para que no cierre por la falta de alumnos.

Es este el punto en el que, aquellos que aún estamos en edad de contribuir con nuestros impuestos mediante la cotización, vemos como una posible realidad aquella vieja amenaza que hablaba de la posibilidad de que no cobraremos una pensión de jubilación cuando toque. Al menos la de carácter público. Y, claro, ahora buscamos culpables e improvisamos medidas que poco contribuirán con el aumento de embarazos deseados que creen futuros trabajadores.

No hace muchos días, mis incrédulos ojos leían incluso un artículo que, lejos de aportar una visión constructiva de la situación, culpabilizaba a la mujer. Como no, otra vez. Demonizaba al género femenino por aquello de que ahora las mujeres nos preocupábamos por ir al gimnasio y cuidar a un perro, por ascender profesionalmente, (tal y como lo ha hecho los hombres durante siglos), en vez de dedicarnos a la <<honrosísima>> tarea de obedecer a nuestros maridos y procrear.

No voy a dedicar un segundo más en analizar y criticar tan abominables declaraciones, fuera de toda sensatez, ni tan siquiera pensar en los motivos que lleva a un medio de comunicación actual acceder a publicar esas letras. Pero sí expreso mi sorpresa y tristeza porque nuevamente ponemos a la mujer en el foco del conflicto y en la dirección del dedo acusador. ¿De verdad es responsabilidad del género femenino la baja natalidad? Jamás pensé que nos enfrentaríamos a este debate.

La baja natalidad es un problema, gravísimo, y que puede poner en jaque el futuro de nuestra economía, pero en ningún caso se solucionará presionando a las mujeres a tener hijos y a dejar de lado su crecimiento personal y profesional ¿De verdad nadie ha pensado en que lo que necesitamos es un plan efectivo de conciliación? Es absolutamente necesario crear un contexto que invite a ampliar la familia mientras se compatibiliza con el sostenimiento de las aspiraciones individuales y, señores míos, eso a veces es prácticamente imposible. No pueden ponernos entre la espada y la pared y obligarnos a elegir entre ser madres o crecer profesionalmente porque, sintiéndolo mucho, hoy muchas se inclinarían por la segunda opción.


Hacer compatible una y otra opción es el reto, aplicar medidas que, de verdad, favorezcan la natalidad. Ayudar a que autónomas y empresarias también puedan tener hijos y que ello no implique el cierre o merma de sus empresas. Atraer madres a las universidades, que vean con sus propios ojos que es posible seguir formándose después de dar a luz, que no todo acaba ahí.

Favorecer la conciliación laboral a través de colegios y ludotecas, generando una oferta complementaria que compatibilice el cuidado de niños con los horarios laborales. Que ninguna familia deje de tener hijos porque no tienen ayuda para cuidar de ellos mientras trabajan. Ofrecer más ayudas a las empresas para que ninguna mujer piense que un embarazo implica la pérdida de su puesto de trabajo. Generar un programa de ayudas económicas para que tener descendencia no implique un abismo económico.

Demostradnos que podemos ser madres, pero también empresarias, trabajadoras, estudiantes. Ayudadnos, de verdad, a ser mujeres que quieren ser madres sin renunciar a nada a lo que, como seres humanos, aspiramos.

Montserrat Hernández
Directora de Tribuna de Canarias

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