jueves, enero 20, 2022
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Lucha de Gigantes

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Cerramos un 2021 que para el turismo ha sido un año en el que por momentos parecía ser el del inicio de la recuperación, pero que en cómputos globales ha sido lo más parecido a una montaña rusa. Sí, la típica montaña rusa de parque de atracciones, a saber: arrancó con niveles bajos de turismo, con muchas empresas cerradas y poco a poco fue subiendo hasta llegar a unos niveles en verano que hacían respirar un aire de optimismo que hizo soñar a hoteles, agencias y a empresas de ocio y restauración con volver a las cifras de 2019.

 Pero, quién iba a decir que tras ese gran ascenso íbamos a encontrar una rampa de bajada tan grande como colofón de fin de 2021; sin duda una montaña rusa de las buenas. Este final de año ha sentado un jarro de agua fría a los ánimos, a las cuentas y a las previsiones de un sector turístico que aún no se había recuperado de un fatídico 2020. Cada empresa y cada persona ha vivido de una forma distinta este año que acabamos de cerrar. Hay casos de todo tipo ¡e incluso de éxito!, pero en líneas generales podemos decir que hemos vivido en un clima de incertidumbre, desconfianza y crispación. Que se lo pregunten a los palmeros que vieron cómo la lava engullía sus casas, fincas, trabajos y recuerdos.

 O a esos empresarios que han tenido que cerrar sus empresas o a las personas que casi han perdido la esperanza de encontrar un empleo. Sin lugar a dudas, este 2021 y desde el inicio de la pandemia, todos y cada uno de nosotros estamos librando una lucha de gigantes por diversos motivos. Porque no está siendo fácil aceptar que un virus ha cambiado el mundo tal y como lo conocíamos, tanto que donde antes nos extrañaba ver a un asiático con mascarilla, hoy lo que nos extraña es ver a alguien sin ella. Y porque, en el peor de los casos, hay quienes jamás lo olvidarán porque el virus le ha dejado secuelas tras pasar por su cuerpo o por haber perdido a un ser querido. Por todo ello es una lucha de gigantes, pero también lo es porque creemos, porque confiamos y porque estamos seguros. Creemos en que esto no va a durar para siempre, confiamos que pronto habrá una era post covid y porque estamos seguros que cada día queda menos para volver a estrecharnos la mano, a besarnos y abrazarnos con las mismas ganas y despreocupación que antes.

A este 2022 que acaba de empezar no le pedimos mucho. Sólo le pedimos que nos deje volver a ser los de siempre y que podamos volver a trabajar con más certidumbre, más confianza y más armonía que nunca. Y no, no con ello estamos pidiendo mucho porque ya está bien, ya hemos sufrido suficiente y ya nos toca volver a la carga. A nivel turístico confiamos plenamente en que en este 2022 vamos a volver a ver overbookings, cierres de ventas, tarifas no reembolsables, colas en museos y parques temáticos. Y de los únicos semáforos que vamos a tener que estar pendientes serán los de unas ciudades coloreadas por visitantes, guaguas y coches de alquiler. ¡2022 allá vamos!

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