lunes, noviembre 28, 2022
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Myriam Hodgson: “Debemos proteger la seguridad jurídica”

“Debemos proteger
la seguridad jurídica”

Corren tiempos complicados para todos…

 Hemos vivido una etapa de cambio. Analizando los perfiles del empresariado nos percatamos de que está movilizándose y en transformación. El mundo ha cambiado. Ya se acabó el tiempo de lamentarse. Es el tiempo de trabajar muy duro y ayudarnos unos a otros. Nos recuperaremos juntos. Sabemos que la pandemia ha afectado mucho, pero es necesario seguir adelante con decisión firme.

 ¿El sector marítimo se está desarrollando más en Canarias o hace falta un empuje?

Creo que hace falta una reestructuración del sector. Sabemos que este es un mercado pequeño y local. Es cierto que tiene conexiones con África, América, el resto de Europa y en ese sentido el sector marítimo debe reorganizarse para crecer. Ahora se están dando negociaciones, fusiones y absorciones entre empresas. Incluso en el sector de los consignatarios habitualmente más estable, se aprecian movimientos.

¿Ha sido complicado este tiempo en términos legislativos?

No hay más que ver lo ocurrido en este último año -incluso muy recientementecuando los Juzgados y Tribunales, a instancia de los ciudadanos afectados, comienzan a revisar las decisiones tomadas durante la pandemia y cómo se han adecuado a nuestro ordenamiento. La imagen no es muy alentadora. Es público y notorio que la seguridad jurídica ha sufrido daños importantes. Y hemos de reaccionar como sociedad.

 La situación ha sido y es grave pero precisamente por eso la sociedad civil debe estar más alerta que nunca, para evitar que los derechos tan preciados y que ha costado tanto conquistar a generaciones anteriores, se pierdan con las decisiones o acciones de los poderes ejecutivo y legislativo, que parecen haberse fusionado, para perjuicio de nuestra calidad democrática. Por eso hemos de proteger radicalmente al poder judicial. Nos va la vida en ello.

¿Cree que existe seguridad jurídica en el sector marítimo?

El derecho marítimo es complejo pero el armazón jurídico es solvente. Naturalmente hay materias que por los elementos de internacionalidad lo hacen complicado, y los conflictos entre normativas pueden generar mucha dificultad interpretativa, pero es un sector especializado con grandes tareas de armonización que se continúan desarrollando ininterrumpidamente. Sí que es cierto que a veces para el cliente a primera vista el asunto resulta un galimatías internacional.

Volviendo a la situación de este año año de pandemia, uno de los problemas nuevos surgidos en el sector ha sido el cómo realizar los cambios completos o parciales de tripulación con las restricciones de movilidad, con la reducción de transportes a nivel mundial etc. Asuntos prácticos como estos hay que resolverlos a través de la creatividad y la voluntad.

¿En qué servicios se han especializado en este despacho?

 Llevamos muchos años trabajando en las distintas ramas jurídicas que afectan al sector, particularmente el derecho mercantil, administrativo y marítimo. Uno de nuestros puntos fuertes es todo aquello relacionado con el Registro Especial de Buques y Empresas Navieras de Canarias. Desde representar a dichas empresas ante las Capitanías Marítimas y la Dirección General de la Marina Mercante, hasta llevar a buen fin todos los trámites necesarios para que a los buques y las empresas se les aplique ese régimen fiscal especial, que interesa a todo naviero.

Aprovecho aquí para agradecer públicamente a los responsables de ambos registros, en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, por su profesionalidad y porque conocen la realidad del sector y la necesidad de una actuación pronta y operativa. El Registro Especial de Buques es aún una asignatura pendiente, que merece mayor protagonismo dentro de la administración marítima, pero este es un tema largo que tratar… También estamos presentes en la contratación y negociación en múltiples empresas del sector, y en algunos casos también cuestiones de derecho penal, defensa de tripulaciones, administradores, etc. Realmente abarcamos muchos aspectos en los que considero que nos hemos especializado ampliamente.

El mundo marítimo está presidido en el archipiélago por las dos Autoridades Portuarias, quienes trabajan a destajo para desarrollar los puertos de las islas. ¿Tienen buena relación con ellas?

Sí, la verdad es que no tengo quejas. Naturalmente en algunos casos puede haber desacuerdo o diferencias de criterio, pero siempre hemos tenido una comunicación excelente y hemos visto su buena disposición para tratar de llegar a acuerdos. La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife tiene un equipo estupendo, por ejemplo, estamos muy satisfechos con la predisposición que muestran en todo momento.

 ¿Cree que se ha abandonado la creencia de que el mundo marítimo está masculinizado?

Cada vez menos, como en casi todo. Respecto a esto tengo una anécdota graciosa de mis comienzos, cuando aún trabajaba en un despacho maritimista de Madrid y en una reunión de empresarios, -usuarios y navieras- al entrar en la sala (la única mujer en ese momento), un empresario me preguntó -eso sí- muy amablemente si íbamos a traer café y yo solté una carcajada y le dije, creo que con la misma amabilidad, que suponía que sí, pero que yo era el asesor jurídico y no tenía ni idea de cómo se había organizado la sesión. Y luego todos nos reímos. Pero eso queda lejos. La realidad actual es muy distinta. Y he de decir que en todos estos años, jamás he notado que la cuestión del sexo o del género tuviera relevancia alguna al llevar los asuntos.

A cualquier compañero, sea hombre o mujer, solo se le debe pedir conocimiento profundo de la materia, inteligencia, actitud y capacidad de trabajo. Todo lo demás es mantenernos divididos, que es lo que parece quieren algunos. Solo creo en la aptitud y actitud de las personas, de qué sexo o género sean, eso da igual. Naturalmente entiendo que en países donde se da una brecha cultural y salarial muy grande sea pertinente realizar labores en este sentido más radicales; pero sobre todo creo la clave está en educar, educar y educar… eso será lo que nos garantice que “a igualdad de capacidades, igualdad de oportunidades”.

En Occidente me cuesta mucho creer que esta sea la vía. Prefiero siempre hablar de “personas”. Nada más.

¿Por qué eligió esta rama profesional?

Ciertamente no abundan los despachos maritimistas en el archipiélago En mi caso, como en muchos otros, la influencia de un buen profesor es fundamental. Fue un profesor de derecho internacional quien me mostró la existencia de este maravilloso mundo dentro de los estudios de Derecho. Posteriormente estudié también en Reino Unido y a continuación realicé el Posgrado en el Instituto Internacional de Estudios Marítimos, con profesores de todo el mundo. De hecho, fue otro de sus profesores quien me dio la primera oportunidad laboral o con quien comencé a trabajar en sus despachos de Madrid.

¿Por qué cree que no tiene tanta fama como otras?

Porque durante la carrera se estudian muy pocos temas sobre la materia y ya casi al final, con lo cual, permanece como un gran desconocido.

 ¿A qué retos legales se enfrenta el sector los próximos años?

No creo que sean muy diferentes al resto de retos de los sectores jurídicos. La digitalización en la que todos estábamos desde hace más de una década, el año pasado cayó sobre todos como un meteorito. Afortunadamente nuestro despacho había hecho esas tareas hace años y el trabajar en remoto no fue un problema durante el confinamiento. Sin embargo, durante la celebración de juicios telemáticos este año nos hemos percatado de que todavía quedan cambios normativos por realizar, para que los juicios se realicen con las mismas garantías que la presencialidad. Los jueces están haciendo malabares, pero aún así es probable que veamos algunos cambios más en la ley de enjuiciamiento civil y la criminal.

Por ejemplo, asegurarse de que el testigo no esté mediatizado.

¿Cuáles son sus proyectos de futuro?

Acabamos de actualizar nuestra página web. La comunicación con el cliente se produce de mil maneras, antes impensable, y estamos más en contacto que antes si cabe. La relación ahora es inmediata. Estamos implementando el sistema de seguimiento de expedientes que permita al propio cliente saber en qué fase se encuentra su proceso o su asunto. La clave es que ya no se trabaja en sitios y que el mundo es el territorio. Hay determinados trabajos que pueden ejercerse sin importar la ubicación. El mundo del acuerdo, la mediación y la negociación es la gran vía de los próximos 50 años. Solo así podremos avanzar y ayudarnos unos a otros, de tal manera que acudir a un tribunal sea algo completamente marginal, la última vía para resolver un conflicto tras haber agotado todas las capacidades de conciliación.

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