lunes, septiembre 26, 2022

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Opinólogos y todólogos

Día tras día escuchando debates radiofónicos en distintas radios regionales y nacionales me doy cuenta de que es normal el estado permanente de alerta y de shock en el que la población en general nos hayamos sumidos dadas las opiniones y el tono de muchas intervenciones de estos debates.

      Que quiero decir con esto, pues fundamentalmente dos cosas: la primera es que no se debe opinar de todo ni saber de todo ni deberían ser los debates periodísticos un show en el que se compita por ver quien se interrumpe más o eleva más el tono y aunque ya el gran periodista Manu Leguineche definió la profesión periodística como «especialistas en ideas generales», no es lo mismo ni genera lo mismo opinar sobre el nuevo central del CD Tenerife que del efecto de las partidas presupuestarias de gasto público en 2023 sobre las pensiones no contributivas y para estos sesudos temas se debe de consultar y escuchar a expertos.

      No están estos tiempos para asustar más de lo que ya estamos y voy a centrar el tema en las cuestiones económicas que tanto suelen preocuparnos a todos por motivos evidentes, ya que resulta sonrojante escuchar a periodistas abordando los efectos de la inflación sobre el desempleo o el resto de variables sobre las que impacta sin tener a un experto que ponga luz sobre el conjunto de disparates que se llegan a escuchar sobre temas de índole técnica que no deberían de ser abordados con ligereza, dado que confundirán al oyente o espectador y sólo añadirán más temor e incertidumbre frente al futuro, y ahora bien, ¿quiero decir con esto que estemos anestesiados, de espaldas a la realidad y que no afrontemos la realidad tal cual es? pues no digo eso, las cosas son como son y hay que enfrentarse a ellas y superar las adversidades ya que de eso se trata la vida adulta, a lo que me refiero es que sobre temas sesudos, complejos y de gran impacto en las vidas de cada uno de nosotros se cuente con voces muy expertas en los temas que expliquen la cuestión y que aborden las posibles soluciones y duración en el tiempo del problema desde la óptica del que ha estudiado de forma concienzuda la materia.

     El periodista evidentemente tiene su función y hasta debe fiscalizar a través de preguntas las explicaciones del experto, sobre todo cuando en ciencias sociales ya sabemos que se llega a incluir el sesgo ideológico en temas técnicos y ahí el periodista es muy necesario para hacer de Pepito Grillo del experto que en ese momento se encuentre en la mesa de debate, la propuesta sería que se tenga la costumbre de mantener a un economista, jurista, experto en relaciones internacionales o a quien se necesite para debatir el tema en cuestión y que se pueda acudir a el antes de emitir simples opiniones sobre temas complejos de los que realmente no tienen ni idea, ya que leer algo de Expansión, saber quien fue Keynes o Von Mises te convierte en economista, ni haber cubierto Tribunales y hablar con abogados, jueces y fiscales te confieren el conocimiento técnico de interpretar cuestiones jurídicas de dudosa interpretación o ya la madre de toda la opinología y la todología, que han sido los epidemiólogos sin título y que han interpretado como les ha dado la gana los consejos de los científicos y han creado estados de opinión con sus soflamas sobre la pandemia de Covid sin saber absolutamente nada del tema.

     Exijamos rigor frente a lo que lo necesita y seamos una sociedad mejor informada y asesorada, poniendo el foco sobre temas económicos buscando la explicación de expertos en cada tema, de forma que por ejemplo sobre el impacto ambiental de determinadas medidas económicas lo hagan economistas ambientales y que los efectos de la inflación sobre el desempleo lo hagan economistas del trabajo, y en nuestro querido archipiélago, y dada la importancia del turismo en nuestra islas, que sean expertos en turismo y empresa turística los que expliquen la realidad del sector en cada momento y así la población canaria estará al menos informada desde el conocimiento y no desde la mera opinión.

      Dicho esto, y hace pocos días viendo un programa en Youtube de un economista y gran comunicador, el mismo, invitaba a cuestionar los datos que había dado sobre un tema que no eran de su su rama y tras la introducción nos preguntaba a los que le veíamos que cuantos de nosotros habíamos contrastado la información que nos había dado, poniendo así de relieve que damos por válidas muchas cuestiones sin saber si son ciertas y de ahí el triunfo de las fakenews porque es tan culpable el que las difunde como el ciudadano que las da por buenas y que ni busca ni contrasta para ser así un individuo más sólido y mejor informado. No somos menores de edad y somos responsables de nosotros mismos, no hacen falta tutelas informativas porque ya nosotros contrastaremos y al menos intentaremos buscar lo más aproximado a la «verdad».

      Este mismo Youtuber preguntaba si creíamos que con los videos cortos se podían tratar temas de enjundia y sacar conclusiones con rigor de temas que lo necesitan, y evidentemente la respuesta es que no, que hay cosas que necesitan de muchos datos y de tiempo para procesarlos bien, por lo que es mejor entrevistar y dedicar tiempo en periodismo a algo así, y ya dio la puntilla cuando aclaró que su entrevistado ese día estaba en las antípodas ideológicas suyas pero era un buscador de la verdad y que precisamente esa diferencia ideológica enriquecía el debate y lo hacía vibrante y más interesante, con lo que hizo una llamada a leer al contrario y analizar sus puntos de vista en este país tan de trincheras.

       He abierto varios frentes en un sólo artículo pero el resumen sería que opinólogo de todo no se puede ser.

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