viernes, diciembre 2, 2022
.spot_img

-Publicidad-

Amnesia Estival

También te puede interesar

Repensar el turismo

Este ha sido el lema que lanzó la Organización Mundial del Turismo (OMT) aprovechando que el pasado 27 de septiembre, como todos los años, se celebró el día mundial del turismo, buscando así una reflexión colectiva acerca de una transformación positiva tanto para las personas como para el planeta.

Pensar y repensar siempre está bien, porque siempre hay espacio para la mejora, y, desde luego, el turismo en Canarias no es una excepción.

De hecho, tras la pandemia y metidos en un contexto de inflación, guerra y en una posible recesión, parece más que obligado pensar mucho, por defecto, por norma.

En nuestra tierra, cualquier debate serio que analice la situación y perspectivas de nuestra economía, de nuestro progreso y nuestro bienestar, ha de pasar por dedicarle la mayor de nuestro esfuerzo a como lograr los objetivos que nos marquemos, a través del turismo, y no, en mi opinión, como ocurre en demasiadas ocasiones, sin él (e incluso contra él).

Es tremendamente estéril invertir tantísima energía en analizar la diversificación de nuestra economía (de la que soy un profundo fan), empeñados en reducir el peso del turismo en la economía, en vez de apalancarse en él para producir esos otros crecimientos que tanto ansiamos. Es una cuestión de estrategia. Eres líder mundial en algo y haces un tremendo esfuerzo en dejar de serlo para encontrar otra cosa, que lo sustituya o al menos lo haga en parte…

Esta tendencia es recurrente y la venimos observando desde hace 30 años, pero la realidad es más tozuda que los sueños sin fundamento, que las planificaciones de servilleta y es que la estructura de nuestra economía, con evidentes externalidades, es, hoy por hoy, una historia de rotundo éxito.

Lo que ocurre es que los costes de nuestros éxito son muchas veces incomodos, y, en ocasiones inasumibles. Esto lo lleva estudiando un tiempo la propia industria; me gusta particularmente los trabajos realizados por www.thetravelfoundation.org.uk que llevan años estudiando lo que han denominado la “frontera invisible del turismo”, esforzándose por analizar también los costes ocultos del turismo. Es una buena manera de tener información de calidad para justamente minimizar dichos costes, a la vez que tratamos de maximizar el turismo, pero abrazándolo, no peleándolo.

Cada día, en una isla como Tenerife, hay entre un 12 o 15% más de población de la que aquí reside que son turistas. Además, lógicamente, nuestro crecimiento ha llevado aparejada una intensa inmigración, muchas veces cualificada. La mezcla de un saldo migratorio anual casi permanentemente positivo, unido a esa población turista flotante, presiona nuestras ciudades, nuestros alquileres, nuestros espacios naturales, recursos, infraestructuras y, como no, nuestro mercado laboral.

Imagino que a nadie se le escapa que el éxito no es gratis. Vivimos en una tierra privilegiada, por la que pagan por disfrutarla una semanita al año, gran parte de sus ahorros millones de europeos y claro, no iba todo a ser de color rosa.

Pero no nos equivoquemos, el problema no es el turismo, el problema es el éxito. Si viviéramos de cualquier otra industria, los problemas serían otros, pero desde luego también existirían.

No es extraño ver, en este contexto, voces en contra del turismo, especialmente si no ven que a sus vidas, o a la vida de tantos, les sea importante, o peor, crean que les perjudica…

Ahí es donde debe entrar el sector y las instituciones, realizando la didáctica necesaria de manera permanente para que entendamos de que va y que supone todo esta industria. Es imprescindible explicarnos, pero también, escuchar. Por eso, volviendo al título del artículo, está bien hacer esa pausa, reflexionar y recalibrar.

Se trata en mi opinión, de asumir, de entender, de abrazar la idea de que somos condenadamente buenos en algo, y que ese algo, hay que protegerlo. Y protegerlo no significa ponerse una venda en los ojos y permitir, con la escusa del desarrollo y bienestar, todo lo que venga. No. Repensemos el turismo, claro que si, pero con los pies en el suelo y entendiendo que estas islas han forjado su progreso gracias al mismo y por más vueltas que le demos, el turismo seguirá siendo, afortunadamente, la piedra angular de nuestra economía.

- Publicidad - spot_img

Publicidad

Últimas noticias