miércoles, noviembre 30, 2022
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Amnesia Estival

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Si nos desnudamos, se nos ven los moretones

Han pasado unas semanas desde que, en los premios de AJE Canarias, me presenté ante el público con un discurso reivindicativo y con una gran carga emocional. Esto ha traído marejadilla social y en el núcleo de nuestra organización ha surgido un debate muy interesante, ¿debemos ser ácidos y explicar de manera pedagógica la realidad de nuestra comunidad? O, por el contrario, ¿debemos ser discretos y no hacer mucho ruido por si enfadamos al establishment? Creo que no hace falta explicar cuál de las dos posturas me representa, sin embargo, aprovecharé la oportunidad que me ofrece estas líneas para argumentar el motivo de esta.

Para hacer que las cosas sucedan

Usar el hastag #paraquelascosassucedan no es una mera estrategia de marketing, es una forma de entender AJE. Muchos de ustedes no saben de donde viene este eslogan y creo que es justo que lo contemos.

Allá por 2018, entre cañas y cafés, un grupo de gente con ganas e ilusión, se sentaban a definir un proyecto que se llamaba IN-PULSO. Era una hoja de ruta en la que nos preguntamos, mirándonos a los ojos, por qué nos íbamos a presentar a liderar un proyecto para la juventud empresaria de Canarias. Fue ahí donde nos dimos cuenta de que queríamos cambiar cosas importantes, de que soñábamos a lo grande y que para conseguir esto tendríamos que asumir grandes retos. Nos presentemos para “hacer muchas cosas”, como ya, seguro que nos han escuchado mucho, para hacer que las cosas sucedan.

IN-PULSO se da por finalizado

IN, porque era una idea que nacía desde dentro de nuestra organización y PULSO que es el bombeo de la sangre que quiere llegar a todas partes, y era justo eso lo que queríamos, llegar a todos los rincones con nuestra realidad.

Este documento, de sesenta páginas aproximadamente, fue el plan estratégico que marcó nuestro rumbo. En él hablamos de una posible fusión de todas las organizaciones jóvenes empresariales y de los cinco pilares que darían forma a nuestra andadura.

Hablamos de poner al asociado en el centro de nuestro proyecto, de mejorar la comunicación, de ser ejemplarizantes y trabajar en las ODS, de mejorar nuestra financiación y de poner el foco en el ámbito internacional. Si echo la vista atrás, con sus más y con sus menos, hemos cumplido holgadamente con nuestro cometido. Nos ha sido fácil y confieso que en muchas ocasiones he pensado en tirar la toalla, pero… viendo lo conseguido pienso sinceramente que ha valido la pena.

La fusión ejecutada, y todos los puntos nombrados anteriormente avanzados me hacen pensar que entramos en nuevo ciclo. Un nuevo punto de partida que debemos dejar iniciado por si les sirve a los que nos sustituirán en no mucho tiempo. Ojalá tengan la misma mentalidad soñadora que los que hoy empezamos el camino del adiós.

Creo que AJE es mejor hoy que cuando llegamos, es un espacio al que acudir donde hay contenido. Creo sinceramente que hay gestión y que hay equipo para mover la energía y seguir construyendo y aportando valor a la sociedad en la que vivimos.

Un nuevo plan estratégico en el que tengo que decir adiós

Las personas somos efímeras y nuestro legado debe ser construir unos cimientos fuertes para que la organización a la que hemos servido con devoción, lo tenga más fácil y pueda enfrentarse a otros retos más ambiciosos.

Sé que aún queda algo de tiempo, pero la experiencia vivida me dice que cuando menos te los esperas, llega el momento y no quiero darme cuenta de que no estábamos preparados para ello.

Siempre lo digo, la casuística de AJE es frágil a diferencia de otras patronales. Si yo en vez de dos años, me quedasen diez, seguro que la evolución sería otra, pero ni quiero ni debo porque el espíritu de AJE debe ser dar voz al colectivo real de juventud empresaria. Ahora que lo sabemos estamos trabajando en hacer algo que ayude a compensar esta realidad, crear una ley que discrimine en positivo a nuestro colectivo y, aunque sé que muchos no lo entenderán, tendremos que dedicar horas de trabajo a hacérselo entender.

Cómo nos vamos a conectar con la sociedad, cuáles serán nuestras relaciones con otras organizaciones regionales o supra, hablar de un nuevo modelo de financiación y trabajar para mejorar la economía canaria y, por ende, la sociedad, son ideas que me rondan la cabeza. No quiero renunciar al brillo en los ojos que tenía cuando empezamos en esto, no quiero dejar de hacer que las cosas sucedan. Es importantísimo que hagamos un ejercicio de reflexión para garantizar la continuidad de AJE, y aunque se me rayan los ojos de lágrimas el pensar que esta etapa tan bonita de mi vida entra en su recta final, creo que tengo que empezar a decirlo mucho, para tomar conciencia global y entender que los nuevos perfiles de juventud líder deben ir apareciendo y asumiendo parte de la responsabilidad.

Últimamente estoy practicando eso de decir adiós y les prometo que no es nada fácil. La nostalgia se manifiesta y empiezas a sentir que esto es más que el fin de una etapa personal, es que la vida continúa y no somos conscientes de ello. Me iré tranquilo si dejo encaminado un plan como IN-PUSLO, pero con nuevas ilusiones.

Sin miedo a dejarnos ver

Con todas estas curiosidades, solo quiero decirles que las cosas que les cuento son el producto de la tenacidad, de la revolución interna de mucha gente que quiere cambiar cosas y que ha desembocado en una energía incombustible llena de cariño, pero sin obviar la realidad que nos rodea.

Supongo que mi posición sobre cómo debemos enfrentarnos a esta etapa viene dada por una cuestión de valores. Yo me pregunto en cada momento ¿para qué te metiste en esto? Estoy convencido de que si le dedicase las horas que le dedico a AJE a mis empresas, conseguiría facturar mucho más, y aunque no soy un hipócrita y sé que soy más visible, no sé si esto me compensa en lo empresarial.

Por eso, por valores, por querer que las cosas sucedan de verdad, porque soy creyente en que puede haber cambios entiendo que debemos ser valientes y tirar de pedagogía para decir que las estamos pasando putas de verdad y que nos sentimos profundamente solos. Para decir que cuando pasemos este horizonte, quien pueda conseguirlo, ya no seremos jóvenes empresarios sino otra cosa, y que lo que proponemos es construir un puente para que sean muchas más las empresas que lleguen a buen puerto y puedan contribuir a la sociedad.

Si sonreímos todo el rato y demostramos que somos los mejores, lo único que haremos será seguir dándole alas a quien nos han pintado una diana. Tenemos que ser claros y dejarnos ver, contar lo que pasa por la noche cuando llegamos a casa, la dureza con la que se nos castiga a veces. Tenemos que abrirnos a la sociedad y decirles que no podemos seguir maltratando a nuestra juventud empresaria. Si nos desnudamos, se nos ven los moretones.

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