lunes, enero 30, 2023
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Sin tiempo para enemigos

Últimamente tengo a mucha gente preocupada. Me refiero a la gente que me quiere y que comparte conmigo la vida. Dicen que me expongo demasiado y que estoy siendo demasiado reivindicativo en lo que a la posición que se merece la juventud empresaria en Canarias se refiere. Supongo que algo de razón tienen.

Muchos son los rumores que he escuchado por ahí. Que, si estoy dando caña para meterme en política, que lo que busco es tener más presencia para posicionarme, cuestiones que me hacen replantearme la baja capacidad de entendimiento que tiene la gente e incluso, la poca altura de miras. Cómo si no tuviese ya ofertas para estar en algún partido o no fuese más fácil conseguir presencia siendo más cauteloso ¿Podría ser quizás, que… lo que estoy planteando sea una demanda real de la organización a la que represento? Véase la ironía en mi comentario.

Cuando pensé en escribir este artículo, no lo hice con alma de BraveHeart, lo hice para lanzar un mensaje más amable y sosegado, un mensaje que explica perfectamente por qué nadie debe preocuparse por mí, por mis acciones y por mis discursos.

El valor de lo importante

Llevo muchos años metido en el mundo del desarrollo personal, trabajando mi inte- ligencia emocional y ejecutiva con un solo fin … tener una gran calidad de vida. Lo he hecho a conciencia porque me pueden los sentimientos. Podríamos decir que vivo una vida muy intensa, muy pasional y quepodría, incluso, ser una serie de Netflix, soy consciente, me pone mucho el drama.

Por ello, tal y como les contaba, llevo unos años procurándome mucho cariño y tranquilidad.

Seguro que ayudaré a muchas de las personas que me leen cuando les cuente el mayor de mis secretos. Llegar a casa y abrir una botella de vino con una buena serie, peli, libro o podcast. Reír hasta llorar mientras comparto las mañanas en el gym o una conversación estimulante sobre cualquier tema de interés con “mi gente”, son mi mayor secreto para mantenerme anclado a la tierra. Y es que lejos de sentirme el presidente de nada, he asumido el reto con una responsabilidad enorme, pero no me he olvidado de que es solo un apellido temporal. El secreto de mi tranquilidad es saber que, por encima de todo las personas, los momentos de vida. Creo que la clave para hacer tantas cosas, y mantener a raya la frustración, es comprender el valor de lo importante.

Sin nada que perder

Vengo de una familia humilde y ya en mis tiempos de jovenzuelo fui bastante revolucionario. No lo digo con orgullo ni con tristeza, es un dato objetivo con el que me toca vivir. Nunca he tenido grandes bienes materiales, ni grandes tinglados que requiriesen una gran cautela. Lo único que siempre he querido es no dejar de tener palabra ni dignidad, y en eso creo que no he errado. He cumplido siempre y he defendido mis posiciones, a veces erróneas, con el fin último de no fallarle a la persona que veo en el espejo. Importante decir que cuando me equivoco, pido disculpas sin ningún tipo de reparo.

No quiero parecer dramático, pero con aciertos y errores, creo que mi función en este mundo ya está más que cumplida, he venido a disfrutar de él y a dejarlo mejor que como me lo encontré, todo lo que venga, bienvenido sea.

Comparto mi vida con muchas personas, y a veces me pregunto si es sano vivir con el miedo de pensar en la pérdida del estatus, por ejemplo. Creo que esto tiene que ver también con lo que les hablaba en el párrafo anterior.

Obviamente hay que tenerle respeto a la gente mala, a esa que hace cualquier cosa si te pones en su camino, pero quiero pensar que es fácil entender que yo no hago daño y que, por consiguiente, no soy a nadie que se deba abatir.

Si no fuese así y alguien tuviese tentaciones, ¿qué se le puede quitar a alguien que nunca tuvo nada? Supongo que cuando lo valioso lo llevas dentro de ti, dentro de tu alma, te conviertes en alguien tranquilo y sin nada que perder.

Construyendo

Vivo enfocado en los objetivos, siempre optimista, pienso en todo lo que hemos logrado hasta ahora y me dan ganas de sacar pecho.

AJE no es una organización sin más, es una respuesta organizada de gente que comparte valores y que trabaja para aportar ideas a su tierra. Es una visión de Canarias fresca, sin complejos y que busca el bien social común y no de unos pocos. Es una auténtica pasada estar viviendo este momento.

Hemos puesto en marcha proyectos impresionantes como AJE VERDE, que analiza las nuevas oportunidades de negocio en esta materia. Hemos creado el Punto amigo para que cualquier idea que necesite ayuda, cuente con una red de personas empresarias en activo. Hemos trabajado para estar representados en la España peninsular, en Europa e Iberoamérica y seguimos “currando” para formar parte de aquellos espacios donde creemos que podemos ser útiles.

Sin ir más lejos, estos días hemos asistido a la renovación de la Junta Directiva de la Asociación Socio Cultural Dragón China en Tenerife, para conseguir conectarnos más y crear oportunidades.

Desarrollo territorial, formación o la creación de UNDER 30 un espacio para rejuvenecer la organización, son algunas de las muchas cosas que, sin duda, me hacen pensar que estamos creando una buena tribu, me hace pensar que estamos construyendo.

Queremos hacer más

Es cierto que soy un perreta, que me paso la vida intentando mejorar, pero es mi naturaleza, no hay maldad en ello. Me gusta verme a mí mismo como una persona inquieta, que por suerte o por desgracia, ha encontrado a una pandilla de tarados que quieren mejorar la calidad de vida de la gente que vive en estos terruños.

No les voy a mentir, queremos hacer más, y en eso estamos centrados, en conquistar los corazones de la gente, llámame romántico, pero es así.

Este es un mensaje para la gente que me quiere, no se preocupen porque soy una persona feliz haciendo lo que hago, que valora lo importante y que tiene un ritmo frenético para disfrutar sin complicaciones la vida. Imagínense que, para poder hacer deporte, me despierto a las cinco de la mañana y de ahí en adelante es un “nonstop”.

Soy una persona tan feliz y tranquila haciendo lo que hago; me siento tan contento intentando mejorar las cosas. Tengo una vida tan plena que me atrevería a decir, casi sin equivocarme, que vivo … sin tiempo para enemigos.

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